Podemos ayudar a Ayoo. Y a más. Estamos en Ginebra con fare en el foro mundial de refugiados para comprometernos

“El fútbol no puede ser la solución para todo: busquemos algo más”. Quien habla es Piara Powar, el activista anti-racista británico y director de FARE Network, la organización contra la discriminación en el fútbol. Acaba de conocer a Ayoo, una ugandesa que vive en el campo de refugiados de Kyriandongo, un lugar que acoge a 80.000 personas procedentes sobre todo de Sudán del Sur, aunque también de Congo y otros países. La deforestación y las inundaciones son, además de la guerra, lo que les hace huir. Ayoo está en Ginebra, en el Foro Mundial de Refugiados de ACNUR representando a la ONG Last Mile Climate. Nos cuenta que no tienen luz, que están quemando plástico para cocinar. “¿Cómo podemos ayudar?” nos lanza Piara a mí y a Krzysztof Jarymovicz, el polaco que dirige Etnoliga, una organización que, como Dragones de Lavapiés, forma parte de FARE Network y que utiliza el fútbol para crear lazos entre personas de procedencias diversas.

Son casi las once de la noche y llevo desde las seis de la mañana en el Palexpo, un enorme centro de conferencias junto al aeropuerto. No se me ocurren muchas ideas. Poner paneles solares… Piara le pregunta a Ayoo (cuyo nombre se traduce “En el Camino”, porque nació en el camino a Kyriandongo), cuánto dinero necesita para iluminar el campo con paneles solares. Con 3000 euros podrían conseguir mucho. En el campo de refugiados pueden aprender oficios y estudiar pero según ha explicado la primera ministra ugandesa por la mañana, no pueden cultivar para no entrar en conflicto con los habitantes del país. La primera ministra ha dicho que acoger refugiados es parte de su estrategia panafricanista y para extender la democracia. En Kyriandongo necesitan la luz para estudiar y para evitar las violaciones de mujeres. 

A este Foro Mundial que se reúne cada cuatro años han venido representantes de gobiernos y organizaciones que se comprometen a buscar soluciones para las 114 millones de personas desplazadas en el mundo. Yo he venido con la idea de buscar ayuda para nuestros proyectos, para esos dos equipos de refugiados que hemos creado en Dragones y me encuentro con esa pregunta de Piara: “¿cómo podemos ayudar?” . A Krzysztof, de Polonia, se le ocurre algún contacto para ofrecer material deportivo a los niños y niñas del campo.

Durante la tarde se ha hablado de la capacidad del deporte para generar vínculos e integrar a personas de culturas diversas en una nueva. Allí, en una mesa organizada por la Scort Foundation, ha estado invitada Khalida Popal, refugiada afgana, y creadora primero de la selección nacional de su país y tras exiliarse en Dinamarca, de Girl Power, la organización que empodera a las mujeres de todo el mundo a través del fútbol. También ha participado la presidenta de la fundación del Barça, Marta Segu, quien ha anunciado el compromiso del club y de la enorme comunidad de seguidores que tiene en todo el mundo de colaborar para cambiar las narrativas sobre la acogida. Aitana Bonmatí ha enviado un vídeo mostrando su apoyo y compromiso. La nadadora siria Yusra Mardini ocupaba el lugar central de esta mesa de deporte. Yusra ha estrenado una película, “Las nadadoras”, en la que cuenta su historia: en 2015 cuando huía de la guerra en un bote cargado de personas el motor se paró en medio del mar Mediterráneo. Ella y dos personas más saltaron al agua e impulsaron el bote durante tres horas hasta llegar a la isla de Lesbos… Yusra, quien vive en Alemania donde ha creado una fundación, forma parte del equipo olímpico de refugiados. El presidente del Comité Olímpico Thomas Bach ha presentado en el foro el compromiso de destinar 45 millones de euros para ayudar a medio millón de refugiados mediante el deporte y ha manifestado “la creencia en el poder del deporte como fuerza para el bien en el mundo. Con demasiadas guerras y conflictos que desplazan a millones de personas a una escala nunca antes vista, el poder del deporte nunca ha sido más importante. El deporte es una herramienta de bajo costo y alto impacto, especialmente para los jóvenes desplazados, para encontrar pertenencia; empoderarlos; reconstruir sus vidas y forjar su propio futuro” . Como parte de FARE hemos firmado un compromiso conjunto. Puede leerse aquí: http://tafisa.org/sites/default/files/2023-10/Joint_Sport_Pledge_2023_%20TAFISA%20Presentation.pdf

Pero la pregunta de Piara sigue sin ser contestada. ¿Cómo podemos ayudar a Ayoo? A los Rohinya que están en Bangladesh, a las personas desplazadas de Colombia… Filippo Grandi Alto Comisionado para los Refugiados explica que para terminar el año necesita 700 millones de dólares. Las cifras marean. Igual que tantas historias que hemos escuchado hoy: el rey de Jordania, contando en la apertura que con tres millones de refugiados y apenas agua, su país no sabe cómo acoger a los palestinos que huyen de la masacre… La vicepresidenta colombiana, la activista medioambiental y abogada afrodescendiente Francia Márquez explicando cómo Colombia acoge a 3 millones de venezolanos, cuenta con millones de desplazados internos por la violencia y además con medio millón de personas que cruzan la zona del Darién procedentes de 100 nacionalidades distintas…

En este día 13 de enero en Ginebra, que ha empezado con Cate Blanchett y Ke Huy Quan recitando el poema “Refugio” de JJ Bola,  y que está a punto de terminar con la entrega del premio Nansen a Abdullahi Mire, un periodista refugiado que tras emigrar a Noruega, volvió a los campos para repartir  libros a los niños, la pregunta de Piara Powar es muy concreta: ¿cómo podemos ayudar a Ayoo?.