Escuela y fútbol bajo los árboles: cómo las enseñanzas de Tagore nos ayudan en la pandemia

Durante el mes de julio un centenar de niños y niñas de Lavapiés, en el centro de Madrid han seguido un programa de visitas a museos, deporte y salidas a la naturaleza durante todas las mañanas, de lunes a viernes. El nuestro no ha sido un campamento “para conciliar” trabajo y familia. Lo concebimos como una cura y como un resarcimiento de un daño que los niños y niñas de nuestro barrio recibieron al ser confinados por las razones que los adultos consideraron prioritarias. Reactivar la comunicación y la socialización en la vida real, jugar y respirar al aire libre han sido los objetivos tras meses de encierro en situaciones de alto estrés (a la posibilidad de enfermar mortalmente nuestras niñas y niños sumaban las tensiones por falta de espacio y la incertidumbre económica en buen número de casos).

Nos hace felices que en este período de campamento no haya habido ningún contagio por covid-19 (hemos cumplido los protocolos de toma de temperatura, lavado de manos, uso de mascarilla y grupos pequeños) pero, sobre todo, estamos orgullosos de haber cumplido nuestros objetivos con la colaboración de muchas instituciones y amigos. Este artículo no es sólo de agradecimiento por el apoyo, es una invitación a desconfinar y a derribar barreras. Bajo la sombra de los árboles, creando un nido y no una jaula es como Tagore, el poeta bengalí, premio Nobel en 1913 organizó su escuela, su Shantiniketan, un lugar de aprendizaje al aire libre, sin confines espaciales ni ideológicos, sin barreras nacionalistas o religiosas, promoviendo el intercambio cultural, de valores humanos y también medioambientales.

Tagore es, entre otras cosas, el autor del himno nacional de India y Bangladesh (de donde proceden muchos niños de Lavapiés) y sus teorías pedagógicas están emparentadas con el krausismo, con el higienismo del siglo XIX, origen de las colonias infantiles, y con otros movimientos que promueven el vínculo con la naturaleza. En Dragones creemos que la práctica deportiva en espacios abiertos ha sido positiva, nos ha ayudado a recuperar la estabilidad emocional de niños y niñas en este lugar de superdiversidad que es Lavapiés. Especialmente orgullosas estamos de haber compartido experiencias de aprendizaje con niños y niñas en situación de vulnerabilidad y niñas y niños con diversidad funcional. El campamento de Dragones ha sido gratuito para las familias (sólo para una de las salidas pedimos 10 euros) pero ha habido familias que han aportado dinero y tiempo acompañando en las excursiones, ofreciendo talleres de fotografía o de inglés. El voluntariado de los y las jóvenes vinculadas con el club ha sido también muy importante en el éxito del campamento y un objetivo en sí mismo. El agua de coco chocolateada, los tostones de plátano y las galletas de Goya han sido el desayuno oficial de nuestro campamento, gracias a la donación de Goya Europa.

PARQUES MUNICIPALES E INSTALACIONES DE RETIRO: UN OASIS PARA LOS NIÑOS DEL CENTRO

La vuelta a las instalaciones deportivas de Chopera, donde pudimos alquilar dos horas semanales de fútbol y muchas más de tenis fue algo mágico. Cada semana los distintos grupos se turnaron para jugar y fueron acogidos con amabilidad e incluso afecto por parte de los trabajadores municipales. En los primeros días del verano el desfile de niños con mascarillas hacia el Retiro provocaba sorpresa en las calles del barrio y todos andábamos nerviosos, aunque con la confianza de que era nuestro deber hacia los niños, entre los que estaban nuestras hijas e hijos.

FÚTBOL, TENIS, BICICLETA O LACROSSE: ¡LO QUE IMPORTA ES JUGAR!

Los Dragones en estos días aprendimos a jugar al tenis, al badmington, al pin pon, y también gracias al entusiasmo de Cristina Vélez y “Lacrosse Para Todos” nos iniciamos en este deporte. El hecho de poder alquilar espacios en Chopera y de tener disponible la cancha de Embajadores 18 (sobre todo en las primeras horas de la mañana, ya que en el centro del día acumula mucho calor) nos ayudó a poder articular el programa pero también descubrimos que hay otros espacios donde hacer ejercicio, como en las praderas de Madrid Río o incluso en el césped del Casino de la Reina (intermitentemente ocupado por adultos acampando). El papel de los entrenadores y entrenadoras y el hecho de formar parte de un grupo se hizo evidente es mucho más importante que disponer de espacios físicos. No obstante, para el grupo de niños de seis años fue muy positivo disponer de la Casita del Casino de la Reina, espacio dependiente de Servicios Sociales y que nos fue cedido de lunes a jueves durante las mañanas. Permitió aislar más al grupo de pequeños en un espacio muy adecuado.

FÚTBOL MÁS O EL FÚTBOL PARA RESILIENTES

También descubrimos otro tipo de fútbol, el que promueve Fútbol Más, organización internacional que utiliza este deporte para crear vínculos de comunidad y superar situaciones de crisis. La “resiliencia” y el refuerzo positivo usando tarjetas verdes son conceptos que trabajan a fondo y que Aitor Hernández, coordinador de Fútbol Más España y María usaron en sus sesiones con los distintos grupos de Dragones. El “baila fútbol” ha sido una de las actividades más exitosas, desarrollado además para jugar estableciendo ciertas distancias. Nuestros entrenadores y entrenadoras participaron y aprendieron algunas cosas nuevas.

BICIS PARA LA VIDA

La Fundación Alberto Contador nos hizo en las primeras semanas del campamento un regalo que puede transformar nuestra forma de caminar por la ciudad, de acudir a los entrenamientos y de relacionarnos: dieciséis bicicletas. La alegría con las que los niños las recibieron ha ido justificándose cada semana: han permitido a los adolescentes hacer excursiones hasta la Casa de Campo o hasta Madrid Río, adquiriendo independencia y autoestima: algunos pensaban que el reto de llegar a Casa de Campo era demasiado grande pero, tras conseguirlo, están pensando en crear un grupo ciclista.

Paco Romero, el responsable del proyecto “Bicis para la Vida by Skoda”, contaba en este enlace que era la primera entrega de bicis que hacían tras el confinamiento, destacando la labor realizada durante el mismo por parte de Dragones: http://fundacionalbertocontador.com/los-dragones-de-lavapies-reciben-dieciseis-bicicletas-de-bicis-para-la-vida-by-skoda/

EL ACCESO A LOS MUSEOS Y LOS ESPACIOS DE CULTURA

Del mismo modo que redescubrimos los parques para hacer deporte, los museos nos estaban esperando con patios y jardines llenos de historias. En el Cerralbo, nos encontramos al jabalí de Calidón, quien tuvo aterrorizada a toda una población, que no se atrevía a salir de casa y moría de hambre confinada por culpa de que el rey de la región no le hizo un sacrificio a Artemisa…

En el Cerralbo, igual que en otros museos nos miraron con cierta suspicacia. Las visitas de grupo no se permitían. Pero sí las familiares. En grupos de cuatro más un monitor visitamos varios museos y exposiciones. En la Fundación Telefónica algunos nos perdimos la exposición de Bill Viola, el inventor del videoarte porque todos los turistas pasaron antes que nuestras agrupaciones de cuatro niños más monitor. El Museo de América nos inspiró un juego de pelota maya y descubrimos que tenían una estatuilla de dragón de la cultura moche.

En casi todos los museos, vacíos o semi-vacíos, los guardias miraban a los niños con mucho nerviosismo y se les recordaba que subieran por encima de la nariz la mascarilla. Pero hubo una excepción, hubo un lugar donde fuimos bienvenidos. Fue en el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía y gracias a Cristina Gutiérrez Andérez, mediadora del museo. Ella nos contó que el museo fue antes un hospital y que las mascarillas le recordaban a ese origen. Cristina nos invitó a su jardín con yerbas curativas, un banco para sentarse y sin vallas para demostrar que hay muchas formas de cuidar.

Nos gustó mucho también encontrarnos allí en su trabajo de mediador a Jason García López, activista antirracista, político, poeta y amigo de los Dragones. Y visitar juntos el Guernica de Picasso.

En el Reina Sofía fuimos los primeros en reiniciar las visitas de grupo y acudimos con cinco grupos diferentes. También fuimos a Tabacalera, a ver la expo de fotografía de Ramón Masats, que nos encantó, al Jardín Botánico, a nuestro querido Museo Nacional de Antropología, al Museo de Artes Decorativas…

LEER NOS HACE MÁS FUERTES

Otro de los espacios que pudimos visitar fue la Casa de Lope de Vega, un auténtico espacio de “desconfinamiento” del tiempo: mediante la literatura y la historia nos convertimos en “viajeros temporales”. Las rutas literarias, la búsqueda de “dragones” en las calles de Madrid nos han permitido recorrer la ciudad, redescubrirla y aprender. También ha sido esencial la continuación de nuestra “biblioteca clandestina”, iniciada en el período de emergencia y que ha ido creciendo gracias a las aportaciones de Cristina, de La Librería del Mercado y de las familias. Hemos leído en trenes, en desplazamientos y todas las niñas y niños han llevado libros a sus casas. Leer no sólo nos hace más libres y garantiza el éxito escolar, puede salvarnos en caso de volver a ser confinados.

REVERDECER Y TRANSFORMAR EL ESPACIO EN EMBAJADORES 18

Si el arte ofrece curas para el alma, también cuidar animales y plantas puede ser terapéutico para los niños. María Martínez, madre del club y Mariano, de Carpintero sin Fronteras, iniciaron durante estas semanas la transformación de los márgenes de la cancha de juego de Embajadores 18 con plantas que nos dieron en el Vivero Municipal del Retiro. Plantas comestibles algunas, con propiedades curativas otras…

En la Plaza de la Corrala creamos con cajas de leche de La Asturiana (ellos fueron los primeros en donar 1000 litros de leche al inicio de nuestro confinamiento) casas para los pájaros… que después colgamos de la valla en Embajadores. Un jardín vertical es el nuevo reto…

EL HOSPITAL DE ANIMALES DE GREFA, EN MAJADAHONDA

Las experiencia de los niños y niñas en GREFA, el hospital de animales salvajes a tan sólo unas paradas de cercanías de Lavapiés, fue muy intensa. Es un espacio de educación ambiental donde el verano lleva en el aire olor a pino y canto de cigarras, durante unas horas nos zambullimos en la vida de otros seres, usamos nuestra empatía y conectamos con el mundo natural. ¡También nos descargamos de su página cómics y otros increíbles materiales educativos: www.grefa.org!

MESAS A LA CALLE

Sacar mesas y sillas plegables a la plaza de la Corrala ha sido la solución que hemos encontrado para realizar algunas actividades como el taller de creación de personajes que nos ofreció el dibujante HolyNaiguata (con quien hemos creado una línea de mascarillas y un concurso de dibujo www.holynaiguata.com) o como el taller de creación digital que realizamos gracias a la colaboración de La Casa Encendida, con cuya ayuda económica pudimos adquirir tablets. Las tablets fueron cargadas con aplicaciones educativas y utilizamos especialmente una: Toontastic, para crear animaciones en 3D. La idea es hacer un festival de películas creadas con esta app próximamente.

Durante el confinamiento vimos que tener un dispositivo electrónico y acceso a internet era necesario para hacer deberes pero también descubrimos que podía ser una magia adictiva y peligrosa. Nuestro proyecto con estas tablets es encontrar usos creativos y apps que nos ayuden a crecer y a aprender. Las mentorías online son una solución que estamos desarrollando en un proyecto llamado SoyEstel, con el que ganamos un premio de Fundación Botín, y que iniciamos con los profesores de Espacio Olmo. Durante el campamento sólo usamos las tablets en dos sesiones. La idea de que en cualquier momento podríamos volver a ser confinados nos hizo centrarnos en el deporte y las salidas.

Los árboles de la plaza y su sombra resultaron una opción muy buena tanto para tener un ambiente mejor ventilado que el de nuestro local como para favorecer la concentración y la creatividad de niñas y niños.

En esta misma plaza hemos creado con la artista Patty Soto, un cierre para este campamento: hemos dado nueva vida a objetos ya usados y los hemos convertido en esculturas móviles (inspirándose en el patio del Reina Sofía, con la gran “Bailarina” de Calder, Paty nos hizo unas cuantas propuestas para instalar esculturas móviles, veletas y molinos en Embajadores 18 y proteger las verduras del huerto sin realmente “espantar” a los pájaros).

Pero si estamos seguros de que si hay algún recuerdo que no se borrará durante mucho tiempo en la mente de los niños de Lavapiés será este: el de los espacios verdes que pudimos visitar durante unas horas. El acceso a la naturaleza y al deporte se ha convertido en un auténtico lujo en los tiempos de pandemia y para los niños y niñas de Lavapiés es más importante que nunca.

2 comentarios sobre “Escuela y fútbol bajo los árboles: cómo las enseñanzas de Tagore nos ayudan en la pandemia

  1. Hola Dolores y Dragones amigos!!! Que lindo todo lo que han hecho este verano, a pesar de la pandemia. Es muy bueno leer noticias vuestras. Hecho de menos mucho Lavapies. Fuerte abrazo para todos, desde Argentina.
    Mauricio.

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