Tarjetas para familias vulnerables en pequeño comercio de Lavapiés: la experiencia de Dragones tras un mes de funcionamiento

El Banco de Alimentos de Lavapiés es un proyecto del que nos enorgullece formar parte y que ha visibilizado como ninguna otra cosa la crisis alimentaria en nuestro barrio, donde muchas familias viven en la economía informal.

No obstante nuestro club puso en marcha nada más empezar la crisis y recibir las primeras donaciones un sistema distinto de reparto de comida que ha resultado bastante eficaz y que ya ha sido replicado por alguna organización del barrio. Se trata de las tarjetas de identificación para poder comprar en pequeños comercios del barrio.

TRES PEQUEÑOS COMERCIOS DE COMIDA FRESCA

Escogimos tres comercios: una frutería, una pescadería y una carnicería. Eran comercios bien situados y que permanecían abiertos. Hicimos una pequeña entrega a cuenta. Los comercios accedieron porque nos conocen e hicimos la entrega.

Creamos una tarjeta de identificación para las familias con un nombre y un número de móvil y le enseñamos el diseño a los responsables de las tiendas. También creamos unas instrucciones: cada tienda aprendió a reconocer el diseño y a las personas que irían a comprar por un valor máximo de 30 euros a la semana. Teníamos poco dinero y pensamos en la tarjeta como un complemento que garantizaba que algo de proteína y fruta entrase en las casas.

LA TARJETA PERMITE RESPETAR LA DISTANCIA SOCIAL ¡Y HASTA EL CIBERVOLUNTARIADO!

Los primeros días, sin tener el banco de alimentos funcionando, la demanda de tarjetas era muy grande: empezamos haciendo 20 para las familias del club pero pronto nos llegaron emergencias de otras asociaciones e hicimos casi el doble. Más tarde llegaríamos a superar las 50. Enviábamos por móvil (cuanto menos contacto físico, mejor) la tarjeta identificativa y un mensaje explicando en qué tiendas podían usarla y por qué cantidad.

Una vez las familias hacían la compra, el comercio nos enviaba el ticket por whatsapp. Para llevar la contabilidad de los tickets, contamos con una voluntaria de origen ruso que había estado haciendo prácticas en Dragones hasta que se instauró el estado de alarma. El excel donde se anotan las compras de la tarjeta de compras de Dragones ¡está en Krasnoiarsk!

LA CONFIANZA

Las preocupaciones eran dos: el sostenimiento financiero y la posibilidad de que las familias hicieran una mal uso. Al avanzar la cuarentena se fue haciendo evidente la necesidad de la ayuda alimenticia y las donaciones fueron llegando. También se fue creando a partir de la donación de leche de CAPSA (Central Lechera Asturiana) y de Banco de Alimentos Madrid un reparto de alimentos en el local, generando el movimiento solidario del que ya hemos hablado y que contribuyó a consolidar financieramente las tarjetas en pequeño comercio: las personas que no nos conocían pudieron confiar en que las donaciones eran para alimentos porque podían verlo.

Con respecto a la confianza depositada en las familias: de las 50 tarjetas emitidas sólo ha habido una que ha dado algún problema. Ha habido usuarias que han intentado pagar un euro si se han pasado del límite establecido.

En este mes apenas ha habido incidencias dignas de mención (una persona usó la picaresca para identificarse falsamente en la pescadería en un momento de mucho trabajo).

Pedimos a las familias que dejasen de usar las tarjetas así como fueran recibiendo ayudas de servicios sociales y visto el nivel de gastos, que se ha mantenido constante mientras las tarjetas aumentaban, podemos decir que así lo han hecho.

EL EFECTO SOBRE EL PEQUEÑO COMERCIO

Creemos que la pescadería que elegimos es una de las más populares en el barrio así que no nos atribuiremos su “dinamización” pero en el caso de la frutería y la carnicería sobre todo en los primeros días de uso de la tarjeta sí que se observó un cambio. Las conversaciones con los responsables de las tiendas en los primeros días del confinamiento traslucían incertidumbre: pensaban que les podrían obligar a cerrar en pocos días y se veían muy pocas personas comprando. Mientras tanto en las grandes superficies había colas. A los pocos días del uso de la tarjeta también había cola delante de estos comercios. Es difícil saber con certeza por qué pero creemos que algo influyó el hecho de que las familias del club empezasen a acudir a comprar (al ir a hacer los pagos con frecuencia encontramos a los usuarios de las tarjetas).

Pensamos que esta pequeña experiencia ha sido positiva y que puede ayudar a dinamizar mercados y pequeño comercio en nuestro barrio.

2 comentarios sobre “Tarjetas para familias vulnerables en pequeño comercio de Lavapiés: la experiencia de Dragones tras un mes de funcionamiento

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