desobedecer en pandemia o cómo los dragones de lavapiés metieron cuerpo en medio de la peste


Hay una expresión en el fútbol que es «meter cuerpo». Nunca ha estado muy claro para mí dónde están los límites entre hacer falta y «meter cuerpo». Hace cinco años, cuando se decretó el confinamiento debido a la pandemia, meter cuerpo podía ser a la vez delito y necesario. Nadie debía colaborar con el virus, por eso las ventanillas oficiales y las de los bancos, las escuelas… cerraron. Pero había personas que tenían que meter cuerpo: los trabajadores sanitarios, los de las tiendas de alimentación… todos los «esenciales». Los Dragones decidimos ser esenciales y abrir nuestro local al reparto de alimentos. Fue una decisión difícil que tomamos tras verificar que había personas en el club primero (16 familias) y luego en el barrio (más de 80) que se apuntaron al sistema de gasto subvencionado por el club (y más tarde por las donaciones) de 30 euros semanales en tres tiendas de alimentación. Después, la donación de miles de litros de leche de Central Lechera Asturiana en el propio local hizo que se movilizara un gran número de voluntarios y de redes creadas a través de Whatsapp. Cuidados Madrid y la Asociación de Vecinos la Corrala prepararon el camino para que unos doscientos voluntarios «metieran cuerpo». Ahí estuvieron las del Museo del Barrio, las periodistas de Un Micro para el Sáhara y otras como las del BAB (Banco Alimentos del Barrio), las de Hola Vecinas, Red Interlavapiés, Esta es una plaza, Valiente Bangla, AISE (Senegal)… a todas las conocimos en esos días a puro de «meter cuerpo». 

Para poner en marcha la operación del banco de alimentos que abasteció a miles de personas sin hogar y a familias vulnerables durante meses hubo que hacer algo que, en el fondo, cuesta. Hubo que desobedecer. De forma ordenada. Porque muy pronto llegaron los salvoconductos que yo misma emitía con una fórmula elaborada por una querida abogada. Hay una parte de mí que se resistía. En verdad desobedecer exige más esfuerzo y es arriesgado. Jorge, el presidente de Dragones entonces, padre de mis hijos y con quien convivía no tenía dudas. Él estaba hecho para desobedecer de verdad desde muy pequeño, cuando por ser ciego debía de abandonar la isla donde nació para estudiar en un colegio de la ONCE en Sevilla. A los nueve años, depués de dos interno, Jorge ya había hecho la revolución negándose a volver al internado y obligando a sus padres a crear una asociación en Gran Canaria que daría la posibilidad de educarse en colegios públicos a todos los niños ciegos canarios, además de él. Una solución que se demostró era la correcta pero que en el momento significaba un cambio para el que había gran resistencia.

Nos cuesta desobedecer pero creo que en momentos de crisis como fue la pandemia, las personas que tienen claras las cosas como Jorge se demuestran imprescindibles.

En Dragones y en el mundo actual, tan turbulento, necesitamos desobedientes entrenados como él. Y personas que antepongan el bienestar ajeno al propio. Al mismo tiempo reconozco que tomé el relevo en la presidencia de Dragones porque pensé que era más seguro hacerlo así. Porque tomar decisiones tan arriesgadas una y otra vez no es humanamente posible y el objetivo de Dragones es perdurar, por encima de quienes estamos a la cabeza. Sé que suena mesiánico y un poco exagerado. Al fin y al cabo ¡jugamos al fútbol!. «No somos héroes» me replicó un funcionario municipal de un centro deportivo hace poco cuando le expuse las dificultades que acarrea el nuevo sistema de control de acceso. Lo dijo convencido, como si todo el mundo estuviera de acuerdo. Se equivoca. O sin duda hablaría por él. En los Dragones hay muchos héroes y heroínas. Jugadores y entrenadoras que se han enfrentado a un desierto a pie y a un océano en unas tablas, mujeres que han dicho «no» a la violencia machista y disidentes de género que buscan su verdad. Sabemos meter cuerpo en medio de la peste.  Y hay que recordarlo cuando quieren contarnos quiénes somos. Confieso que a mí con frecuencia se me olvida. Y no está bien porque hay señales de que vamos a volver a necesitar ser héroes y heroínas.

AYUDA SOLIDARIA DE LOS DRAGONES DE LAVAPIES DURANTE LA CUARENTENA DURANTE EL ESTADO DE ALARMA POR EL COVID 19

Las fotos de este artículo son de Luis Camacho, quien trabajó incansablemente para documentar todo. Las mujeres, las Dragonas son las protagonistas de muchas de las imágenes.