Es 25 de mayo, Día Internacional del Fútbol, nos avisan desde Football for the Goals. Los Dragones cumplimos diez años, termina el curso y preparamos una nueva temporada. Hacemos planes y sobre todo hacemos listas. Listas de jugadores y jugadoras. Llevamos diez años haciendo listas. Cada vez hay más equipos, más futbolistas y muchos nombres que se repiten, niños y niñas, hombres, mujeres, personas no binarias con nombres y apellidos de todo el planeta que deciden continuar una temporada más con nosotros. Pero cada año también hay futbolistas, entrenadores, familias… que nos dejan. «Es la vida», decimos. Es normal querer probar en otros equipos de más nivel. Es normal que ya no te guste el fútbol y quieras jugar al pin pon. Es normal que cambies de amigos y de vida. También es normal que cambies de barrio. En verdad Lavapiés siempre fue un barrio de llegada a la ciudad en el que las idas y venidas fueron frecuentes. Las familias que se cansaban de vivir apretadas en las corralas buscaban otros aires al cabo de un tiempo y se iban a los ensanches. Hoy con la subida de los alquileres, la presión turística y los fondos buitres acechando, este ir y venir tan habitual se torna más apresurado, más forzado, más amargo.
Porque lo que no se puede negar es que tanto Dragones como Lavapiés generan sentido de pertenencia. El respeto a la diversidad y la convivencia entre personas muy distintas es nuestro paradójico rasgo de identidad. Esas diferencias nos enorgullecen y saber que, más allá de ellas, hay un sustrato humano común hizo posible que tomáramos las decisiones correctas en momentos de mayor incertidumbre que en una tanda de penalties: durante la epidemia de COVID. Así en lugar de no hacer nada, contribuimos a desencadenar una ola de solidaridad creando un banco de alimentos que funcionó durante meses ayudando a cientos de familias. Ahí conocimos mejor a nuestros vecinos: al Teatro del Barrio, al Museo Situado… y juntos conseguimos sacar a los niños y las niñas de las casas oscuras al llegar la primavera y llevarles al campo y a los museos.
No sé hasta que punto las familias que generaciones atrás se iban a los ensanches echarían de menos las apreturas de las corralas, las verbenas y las tertulias en los patios. No sé hasta qué punto se les hizo imposible la vida en Lavapiés a los que se fueron pero sé que en los momentos en los que la vida era más insostenible en el planeta, aquí sobrevivimos. Hoy las cosas son distintas. La corrala es un símbolo, es patrimonio histórico y atracción turística. Así se lo contamos a los estudiantes de Hong Kong y Australia, de Florida y Japón que nos visitan de tanto en tanto en Tribulete 12 (nuestro local está en la corrala). Allí, en la penumbra, con la puerta abierta para que entren el aire y las sirenas de los coches de policía, proyectamos el vídeo de adidas que grabamos hace dos años con Jorge custodiando la bandera de Dragones, Yeison recitando versos emocionantes, Lola, William y Musta con sus voces de niños… Proyectamos también el reportaje de Marca con Jorge repartiendo alimentos con el absurdo acetato ese que nos poníamos de pantalla, las fotos de las obras del solar, con nuestros entrenadores anclando las porterías y los niños y niñas pintando las paredes para la exposición de FARE. Les contamos en inglés que nuestro club de fútbol está hecho de historias, de reivindicaciones por los espacios de juego para los niños y las niñas, de feminismo y antirracismo. Que contar las historias y hacer visibles las reivindicaciones es parte de nuestra misión. Que no sólo somos fútbol.
Y nos lo creemos. Pero al mismo tiempo… sabemos que las historias son sólo historias. Que las fotos y los vídeos son fósiles. Que lo que está vivo y es verdad es el fútbol.
Es curioso que en español estar «por compromiso» tiene dos significados opuestos. Los Dragones y las Dragonas estamos por compromiso con nuestro barrio, con nuestra identidad y con el fútbol. Por eso al hacer nuestras listas sentimos dolor al borrar a alguien pero sólo podemos desear que sea libre y feliz y sabemos que alguien nuevo vendrá a jugar con nosotros y hacer nuestro equipo, nuestro club, posible otra vez.



