Fútbol como terapia: los Dragones en el proyecto europeo SPES

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(English translation at the bottom)

Los Dragones de Lavapiés somos un club de fútbol creado por padres y madres que se conocieron en un colegio público donde intentamos apoyar y dinamizar el aprendizaje en una comunidad educativa privilegiada desde el punto de vista de la de riqueza y variedad cultural  pero socialmente desprestigiada por su origen emigrante. “Las niñas árabes no saben hablar”, me dijo mi hija con cinco años antes de que le explicara que las “niñas árabes” a las que se refería eran de Bangladesh y mientras aprendían español en la escuela hablaban en casa hindi, bengalí, inglés y algo de árabe. En las escuelas públicas se hace muy poco para reconocer el valor de conocer idiomas como el árabe o el chino (tan preciado en los colegios privados), no digamos ya del tamil, del wolof o del bengalí. Tampoco se reconocen otras competencias culturales y religiosas cuya conversión en asignatura pueda ser todavía más polémica pero que en algún caso, como el del flamenco, pueden ser tan importantes como para formar parte de nuestra identidad nacional. En cambio, el fracaso escolar suele achacarse enteramente a las familias: la irregularidad en la asistencia, el poco compromiso con la educación provista, la falta de interés o la desestructuración e incapacidad de las familias para ayudar a sus hijos son abundantemente citadas.

Si en la escuela hemos observado poca sensibilidad intercultural, en el instituto lo que muchos de los chicos de nuestro club han recibido en grandes dosis ha sido rechazo.  Los mismos chicos que se integraban en nuestros equipos durante varios años no duraban en el instituto más que unos días antes de ser expulsados varias semanas. Unos pocos, los que se encontraban en situación de mayor vulnerabilidad han acabado al amparo de bandas, iniciando el camino de la delincuencia. Otros, en este caso un porcentaje elevado, “simplemente” no llegará a terminar la Educación Secundaria Obligatoria. El mensaje que reciben todos ellos es devastador: no vales. Me pregunto si hay un bullying mayor.

Denunciamos las expulsiones y tras la protesta enérgica de entidades como la nuestra en foros como la Mesa de Infancia del Distrito nos consta la adopción de alguna medida alternativa a la expulsión. Pero el fracaso escolar continua y nos seguimos preguntando lo mismo: ¿cómo podríamos conseguir el cambio necesario?

PSICOLOGÍA Y FÚTBOL COMO TERAPIA

La crítica del sistema no puede impedir trabajar por el cambio individual. Creemos en la capacidad transformadora de la educación, que nos hace mejores para nosotros mismos y también para la sociedad y el planeta. Por eso nuestro club, comprometido con los ODS de Naciones Unidas (incluido el Objetivo 4 “Educación de Calidad”) hemos decidido formar parte del proyecto europeo SPES Erasmus + junto a otros cuatro socios europeos: los italianos de Comunità Nuova, los rumanos de CS Aurora Băicoi, los norirlandeses de Respect Project y los ingleses de Sport and Thought, quienes son los líderes del proyecto. Todos los socios utilizan el deporte para tener un impacto positivo en sus comunidades y la idea es intercambiar experiencias educativas, concienciar sobre el potencial del deporte y sus efectos en el desarrollo individual, bienestar, empleabilidad, empoderamiento y participación activa en la vida social para los más jóvenes.

El proyecto consiste en el intercambio de mejores prácticas e ideas para crear innovación: incluye dos cursos (en Londres y Milán), dos visitas de estudio (en Madrid y Baicoi, Rumania) y un evento de cierre en Newry (Irlanda del Norte). Los eventos deportivos se organizarán coincidiendo con el Día Europeo del Deporte y la celebración de la Semana Europea del Deporte.

El fundador de Sport and Thought, Daniel Smyth es un psicólogo que cree en el fútbol como terapia. Su método ha hecho que los niños mejoren su comportamiento evitando la expulsión de las escuelas. En la primera visita que realizamos dentro del proyecto SPES viajamos a Londres y pudimos ver cómo trabaja en dos ubicaciones distintas: un instituto del barrio de Brent, en Londres (el Newman Catholic College ) y en las instalaciones del Arsenal.

En el Emirates Stadium, el estadio del Arsenal el programa llamado “Arsenal in the Community” ofrece fútbol mucho más allá de sus instalaciones (frente al estadio tiene un edificio con una cancha cubierta de césped artificial): en el vecindario, en los parques, en las escuelas y también en algún caso, en las cárceles (durante las visitas familiares ponen en marcha dinámicas de fútbol para favorecer las relaciones padres-hijos frecuentemente tensas).  

En Brent, el presidente de Dragones, Jorge Bolaños, la vicepresidenta, Ana Sánchez, el director deportivo, Luis Serrano y quien escribe, Dolores Galindo, pudimos asistir como observadores a las clases del instituto Newman y comprobar cómo Sport and Thought utiliza el fútbol como apoyo dentro de un centro escolar formal.

Lo primero que sorprende al entrar en este instituto (además del cartel azul de UNICEF reconociendo el centro como alineado con la Convención de Naciones Unidas por los Derechos de la Infancia) es la seguridad: hay que identificarse con una pegatina con tu foto y pasar por un arco detector de metales. En el Reino Unido en estas últimas semanas hay una enorme preocupación por los crímenes con arma blanca, perpetrados en su mayoría por jóvenes.  Los apuñalamientos son noticia a todas horas en los días de incertidumbre política a causa del Brexit y la obsesión tiene algo de profecía autocumplida.

En el colegio Newman nos recibe el subdirector quien nos cuenta que así como en otros institutos derivan a los niños con problemas a otros centros, ellos no tienen a quién derivar a nadie: “nosotros tratamos los problemas”, dice orgulloso. Hace unos seis años iniciaron su colaboración con Daniel Smyth y su equipo. Empezaron con una veintena de niños y pronto vieron que los resultados eran muy buenos: Mejoró la asistencia a clase y, de los cuatro participantes con calificación de “riesgo alto de exclusión permanente” al principio del proyecto, tres dejaron de tener calificación de riesgo y el restante pasó a “riesgo medio”. También hubo pruebas de impacto educativo positivo: un participante logró acceder a los exámenes de secundaria al final del proyecto.

Se estima que el proyecto ayudó a ahorrar al sector público 73,900 libras al evitar los costes educativos adicionales asociados con comportamientos disruptivos persistentes y absentismo escolar, y el coste asociado a expulsiones permanentes. Teniendo en cuenta los costes y el impacto del proyecto, se estima que Sport and Thought ha devuelto 6,58 libras por cada una gastada.

En esta publicación de Laureus se explican estas cifras y otras vinculadas con la traducción económica de los impactos positivos del deporte:

http://www.sportandthought.com/wp-content/uploads/2013/12/Sport-and-Thought-report.pdf

El funcionamiento del programa además se sostiene por si mismo ya que el instituto Newman acoge temporalmente a chicos de otros colegios en riesgo de exclusión por un precio accesible para dichos centros.

En el Newman College, los entrenadores, con preparación en psicología y fútbol, entran en las aulas como ayudantes del profesor. La atmósfera que se genera es de gran colaboración. Pero en caso de conflicto, los chicos acuden a un espacio fuera del aula donde los entrenadores vigilan que los chicos, sin móviles ni distracciones puedan reflexionar y realizar tareas enfocando la atención confinados en unos espacios similares a cabinas abiertas. “Pausar, Reflexionar, Progresar” es el lema.

Los entrenadores además de conducir los entrenamientos y el espacio de reflexión, se encargan de actividades como la lectura conjunta en voz alta o de juegos como el “Quiz”, un concurso estilo “Trivial”. El respeto y la disciplina son las tónicas dominantes, subrayados quizá por el uniforme obligatorio en los centros británicos. Pero también se observa cercanía y algo muy importante: el programa de Sport and Thought cuenta con personal joven y perteneciente a las minorías a las que se dirige, verdaderos “role models”.

Daniel Smyth nos llevó al museo de Freud. Sobre el diván del psicoanalista llama la atención una alfombra persa: un objeto exótico y cargado de significados culturales, al igual que muchos de los objetos que el austríaco coleccionaba en su casa: estatuillas egipcias, ídolos precolombinos, máscaras griegas, romanas o africanas… Objetos pertenecientes a culturas diferentes y que vienen a recordarnos nuestro enfoque para el cambio, más centrado en la comunidad. No obstante no desestimamos lo aprendido: Daniel Smyth parace haber encontrado en el fútbol como terapia una fórmula para resolver lo que nos preocupa: cómo conseguir que los chicos no sean expulsados y superen el fracaso escolar.

Puedes seguirnos en Twitter aquí: @SPESproject2020

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FOOTBALL AS A THERAPY: DRAGONES AND SPES PROJECT

Dragones de Lavapies is a football club created by parents who met in a public school where we tried to support and stimulate learning in a privileged educational community from the point of view of cultural richness but socially discredited by its immigrant origin. “The Arab girls can not speak,” said my five years old daughter before I explained her that the “Arab girls” to which she referred were in fact from Bangladesh and while learning Spanish at school spoke Hindi, Bengali, English and some Arabic at home. Public schools does little to recognize the value of knowing languages ​​such as Arabic or Chinese (very prized in private schools), let alone languages as Tamil, Wolof or Bengali. Neither are recognized other cultural and religious competences whose conversion into subjects can be even more controversial but that in some cases, like flamenco, can be as important as to be part of our national identity. Instead, school failure  is usually attributed entirely to families: the irregular attendance, the little commitment to education, the lack of interest, the breakdowns and inability of families to help their children are abundantly cited.

If we have observed little intercultural sensitivity at school, in high school what many of the players from our club have received are large doses of rejection. The same 13 years old boys who were integrated into our teams for several years did not last in college more than a few days before being expelled for several weeks. A few, those who were in the most vulnerable situation have ended under bands, starting the path of crime. Others, in this case a high percentage, “simply” will not come to end compulsory secondary education. The message all of them receive  is devastating: you are not worth. I wonder if there is a more intense bullying.

We denounced the expulsions and after the strong protest of organizations like ours in forums such as the Bureau of Child District, high schools have tried some alternative to the expulsion measure. But school failure continues and we keep asking the same question: how can we get the needed change?

PSYCHOLOGY AND FOOTBALL AS A THERAPY

Criticism of the system can not stop us from working for individual change. We believe in the transformative power of education, which makes us better for ourselves and for society and the planet. That is why our club, committed to the Sustainable Developmen Goals of United Nations (including Goal 4 “Quality Education”) have decided to join the European project SPES Erasmus +  along with four other European partners: Comunità Nuova (Italy), CS Aurora Băicoi (Romania), the Respect Project (North Ireland) and Sport and Thought (UK) , who is  the leader of the project. All partners use sport to have a positive impact on their communities and the idea is to interchange educational experiences, to enhance awareness of the potential of sport on individual development, welfare, employability, empowerment and active participation in social life for the younger ones.

The project involves exchange of best practices and ideas to innovate and includes two courses (in London and Milan), two study visits (in Madrid and Baicoi, Romania) and a closing event in Newry (Northern Ireland). Sporting events will be organized to coincide with the European Day of Sport and the celebration of the European Week of Sport.

The founder of Sport and Thought, Daniel Smyth is a psychologist who believes in football as a therapy. His method has made children improve their behavior and avoid expulsion from the schools. On the first visit we made in the SPES project we traveled to London and we could see how it works in two different locations: a high school in the district of Brent, London (the Newman Catholic College) and Arsenal facilities.

At the Emirates Stadium, home of Arsenal Football Club we learned about “Arsenal in the Community” program, which provides football far beyond its facilities (opposite the stadium has a building with an indoor artificial turf pitch) in the neighborhood, in the parks, in schools and in some cases in prisons (during family visits they use football to promote parent-child relationships, often tense). 

At Brent, President of Dragones, Jorge Bolaños, vice president Ana Sanchez, the sporting director, Luis Serrano and writer, Dolores Galindo, could attend as observers to classes at Newman College and watch how Sport and Thought  uses football as support within formal education.

The first surprise when entering the institute (besides the blue poster of UNICEF recognizing the center as aligned with the UN Convention for the Rights of Children) is the security: you must be identified with a sticker with your photo and go through one metal detector. In the UK in recent weeks there is a huge concern with knife crimes, perpetrated mostly by young people. Stabbings are in the media agenda setting and in days of political uncertainty because of Brexit, this obsession has some self-fulfilling prophecy.

At school we were welcomed by Newman assistant principal who told us that they do not have any other school to derive children with problems, so  “we treat problems , ” said proudly. About six years ago began their collaboration with Daniel Smyth and his team. They started with twenty children and soon discovered that the results were very good: class attendance improved and of the four participants labelled as “high risk of permanent exclusion” at the beginning of the project, three stopped having risk rating and the remainder went to “medium risk”. There also was evidence of positive educational impact: a participant achieved an early GCSE by the end of the project.

“Overall, it is estimated that the project helped save the public sector £73,900 through avoiding the additional educational costs associated with persistent disruptive behaviour and truancy, and the costs associated with permanent exclusions. Taking into account the project’s impact and costs, it is estimated that Sport and Thought has provided a return on investment of £6.58 for every £1 spent” you can read in this Laureus publication in which these figures are explained and other related economic translation of the positive impacts of sport:

http://www.sportandthought.com/wp-content/uploads/2013/12/Sport-and-Thought-report.pdf

The Sport and Thought program also holds itself as the Newman College temporarily welcomes children from other schools at risk of exclusion.

In the Newman College, coaches with training in psychology and football, go into the classroom as TAs. The atmosphere generated is highly collaborative. But in case of  conflict, the boys go to a place outside the classroom where coaches watch the kids without phones or distractions allowing them to reflect and perform quiet tasks on open cockpits. “Pause, reflect, Progresar” is the motto.

Coaches are responsible for joint activities such as reading aloud or games like “Quiz”. Respect and discipline are the dominant tonic, perhaps underlined by the mandatory uniform in British schools. But proximity and something very important is also observed: Sport and Thought works with young staff belonging to minorities, true “role models” for the kids.

Daniel Smyth took us to the Freud Museum. On the analyst’s couch a Persian carpet draws our attention: an exotic object laden with cultural meanings, like many of the objects that the Austrian collected at home: Egyptian statuettes, pre-Columbian idols, Greek, Roman relics and African masks … Objects belonging to different cultures that come to remind us of our approach to change, more focused on the community. However we not dismiss Daniel Smyth´s football-as-a-therapy formula to solve what concerns us: how to get our players not expelled from high school and overcome school failure.